Nueva York Accesible

En esta ocasión nos comparte desde Argentina nuestra amiga viajera Nelida Barbeito una de sus experiencias viajando por la gran manzana.

Alas en el Chelsea

Éste viaje a New York se sintió como la primera vez por muchas razones. Hacía muchos, pero muchos años que no iba, la última vez había subido a las torres gemelas. Era la primera vez que iba en invierno, era la primera vez que iba desde el oeste de USA al este.

Era la primera vez que no la iba a recorrer caminando, era la primera vez que no iba a estar hospedada al lado del Central Park y era la primera vez que iba a ir sin mi papá. New York nos recibió llegando al aeropuerto doméstico de LA GUARDIA por la mañana con un día radiante y frío.

El taxista que nos tocó en suerte, un primor, se llamaba Bash, un inmigrante de África cercano a los 60 años con una familia constituida. Un hombre con algo de acento, con facilidad para el habla y la risa, cosa rara en un taxista de New York. Hablando con él se escuchaba que tenía un concepto bien claro: la vida se vive de a un día a la vez.

Él sólo desea tener el dinero suficiente para sostener a su familia, viajar a Europa y áfrica para visitar amigos y familia y disfrutar de su tiempo en la tierra. El hotel lo elegimos por la combinación de precio, ubicación y accesibilidad. De eso hablaré en otro post, pero el CAMBRIA en la calle 28 nos encantó.

Al llegar una sorpresa más tenía mi scooter esperándome en la habitación, listo para salir a la aventura, sobre la que luego también les contaré… Todas mis visitas a New York habían sido en verano u otoño con temperaturas templadas o muy cálidas. Nunca había ido en invierno y nos tocó una semana bastante fría. Cada ciudad se vive de acuerdo a la temperatura con la que te recibe… el frío aquí no fue agradable. Recorrer una ciudad en silla o en scooter hace que la temperatura sea aún menor a que la de quien vá caminando.

nell scooter taxi

La razón es sencilla, el esfuerzo lo hace el scooter, y a uno le queda el vientito en la cara, las manos y todo el cuerpo. También es real que al ir sentado te podés abrigar más sin miedo a que se te caiga la ropa o sea incómodo. El mismo día de nuestra llegada descubrimos que estábamos en el distrito de las flores. En medio del invierno crudo al salir todas las mañanas teníamos a nuestros pies, literalmente todo tipo de flores de los más diversos colores así como arbustos y arbolitos.

En la misma calle había cuatro hoteles y un quinto que estará listo para el verano. Al llegar teníamos planes para conocer diferentes lugares, luego el clima reorganizó nuestra agenda. Al tercer día, nos levantamos con otra sorpresa más, New York nevada, tres semanas antes de la primavera la ciudad se vistió de blanco una vez más y nos regaló una tarde con sol y muuucho frío.

Caminamos y rodamos la ciudad mayormente juntas, hicimos y conocimos lugares preciosos a los que nunca habíamos ido. Sólo repetimos un lugar que ya no era el mismo, el World Trade Center, donde estaban las torres gemelas y el World Financial Center, las torres más bajas de alrededor aún más cercanas al río. En dos ocasiones una por la tarde y otra por la mañana salí sola porque el frío era tan intenso que mamá sentía que no podía disfrutarlo.

Claro que conozco muchísima gente que camina con dificultad que JAMÁS SUBIRÍA A UN SCOOTER, y que se caminó todo New York, sólo digo que hacerlo en un scooter es cómodo y sobre todo POSIBLE. Todos los colectivos son accesibles, sean que tienen piso bajo o escalones. Gran parte de la red de subtes también es accesible. Usé únicamente colectivos porque me permiten ver la ciudad y la red es muy buena. No suele haber mucha gente en los colectivos, parece que el gran volumen de gente se maneja en subte. Por esa razón si te vas a mover así te aconsejaría que planees tus rutas por adelantado pues en los hoteles los empleados no suelen saber porque no usan buses. Por suerte en el hotel que estábamos todos en la recepción eran muy amables y lo que no sabían se lo preguntaban al tío Google y en dos minutos te imprimían una ruta.

scooter en el bus perfil

Si bien ví taxis accesibles, el precio de los taxis en New York sumado al hecho de tener que llamar y esperarlos es sumamente tedioso. Los buses vienen bastante seguido, son accesibles y tienen calefacción. Yo no abonaba y mi mamá pagaba con una METROCARD, que es como la SUBE de ellos. Como la ciudad es tan geomética en general los buses van de norte a sur y de este a oeste, si en tu recorrido tenés que hacer una L, te subís y pedís un TRANSFER TICKET, que es lo que te permite subirte al otro bus sin volver a pagar la tarifa.

Es gratuito y siempre lo fue, tiene una tolerancia de dos horas, o sea que podés bajar, ir al baño, tomarte un café caminar un poquito y luego tomarte el otro bus cuyo recorrido tiene que ser perpendicular al que acabás de usar. Al estar hospedada en la calle 28 west entre la avenida 6ta y 7ma anduve por lugares en los que en viajes anteriores miraba desde el afamado bus rojo. Para que se ubiquen tenía el High Park, Empire State, la Biblioteca, Union Square y Broadway muy cercano, muchas veces en mi paso de ida o vuelta a algún lugar.

La zona parece asediada por las obras, por lo cual andar por las veredas era una verdadera aventura. Igualmente cada obra genera un paso peatonal ACCESIBLE, porque sino le ponen una multa más cara que el metro cuadrado que construyen. El Central Park, la 5ta Avenida en todo su esplendor así como el World Trade Center, la estatua de la libertad y el Puente de Brooklyn eran lugares lejanos a los que fuimos siempre en BUS. Otra razón por la cual ví a la ciudad tan diferente es porque mutó como todas las grandes ciudades a un proceso de PEATONALIZACIÓN, aún incompleto pero en contínuo desarrollo.

Tuve sentimientos muy dispares y encontrados, por un lado me gustó como siempre, por otro lado la ví un poco apagada, ocupada y en pleno crecimiento. Me pareció que cada uno caminaba ensimismado en su historia o apurado. El tema es que llegar a NewYork desde Las Vegas, es como caer muy pronto en la realidad de que ésta es primero una ciudad de TRABAJO, luego una ciudad TURÍSTICA, y por último LA CIUDAD DE LOS SUEÑOS DE MUCHOS.

Me fui muy convencida de algo, y eso es que mi próxima visita será inexorablemente en otoño, o primavera. Había sentido el calor aplastante de New York en agosto y en esta ocasión sentí el frío congelante, que como único premio tuvo verla nevada por un rato. Volveré, porque siempre se vuelve a esta bella, gigante e inabarcable ciudad.

Fuente: http://nelidabarbeito.blogspot.com.ar/2016/04/new-york-accesible.html

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